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miércoles, 19 de marzo de 2014

Brandada de Bacalao. #Proyecto Roca.

Un mes más, ya está aquí la receta del proyecto Roca. Este mes es muy especial para mi, la receta es elección mía y la publicación coincide con mi cumpleaños, casualidades blogeras. 


Lo primero es una pequeña explicación del porque de esta receta. Elegí un pescado porque ya habíamos publicado carne, arroz, "postre" y no teníamos aún ningún pescado, y dentro de estos, para mi el bacalao es uno de mis preferidos, además coincide con que acabamos de entrar en Cuaresma y el bacalao toma un papel protagonista indiscutible y como colofón es una receta sencillita. 

INGREDIENTES. 

500 gr. de Bacalao en migas. 
4 dientes de ajo. 
200cc de aceite de oliva virgen extra. 
200cc de aceite de oliva suave. 
100 ml de leche. 

PREPARACIÓN. 

Como veréis los ingredientes son pocos y por lo tanto merece la pena invertir un poco en calidad. Como en todas las recetas hay que darle un toque personal y en esta mi toque es cambiar el aceite de girasol que proponen en la receta original por aceite de oliva. En el libro proponen girasol para no enmascarar el sabor del bacalao, pero con un bacalao de calidad y usando un aceite de oliva de sabor suave a mi me parece que aporta mucho el oliva.


Lo primero es desalar el bacalao, si usáis migas en 24 hs en agua con un par de cambios o tres listo. Un consejo es que lo desaléis en la nevera o añadiendo hielos al agua, de esa forma te garantizas que la carne queda blanca.

Cortamos el ajo en láminas y a fuego bajo lo ponemos en aceite para que se haga pero sin que tome color. Cuando lo tengamos blandito añadimos el bacalao desalado y escurrido y lo hacemos muy poquito, cuando empiece a sudar lo retiramos del fuego.


Ahora llega el momento clave de la receta, ligar la brandada. Tenemos dos opciones, montarlo a mano en el mortero añadiendo poco a poco el aceite y la leche y la otra, que reconozco que es la que he usado, con batidora o thermomix.


Yo use la thermomix, pones el bacalao con los ajos en el baso y a velocidad 5 vamos añadiendo poco a poco el aceite y la leche para que se ligue. Una vez ligado lo tenemos listo.

Para comerlo podemos usarlo, tal cual, podemos rellenar unos pimientos, podemos gratinarlo en una cazuelita y al centro de la mesa para untarlo en tostadas de pan, o presentarlo como una tosta que es como nos lo tomamos en casa.


Habiamos preparado un panazo, en otro post os dejare la receta, lo hicimos rebanadas y lo tostamos. Untamos la brandada y a gratinar al horno 5 minutillos y a disfrutar.


Lo mejor de este proyecto es ver como lo han hecho mis compis, no dejes de pasarte por el blog de Rosalía rossgastronomica, por las dos mandarinas en mi cocina de Bea, o por las mil ideas mil proyectos de Sofía
Tenemos ademas una nueva incorporación al "club" y viene pegando fuerte, no dejeis de visitarla acibechería
Y despues de no poder participar en las dos últimas recetas tenemos de nuevo con nosotros a Carmen de yerbabuenaenlacocina que le ha quedado una brandada maravillosa.



Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. San Mateo 1, 16

viernes, 6 de septiembre de 2013

Sardinas marinadas con limón y romero.

Antes de que termine la temporada de pescados azules de nuestras costas no podía dejar de poner esta receta.

Como siempre es una receta muy sencilla y que facilita que los niños tomen ciertos alimentos que de otra forma no les gustan demasiado. 

A mi las sardinas me encantan de cualquier forma, la verdad es que a la brasa, para mi son insuperables pero las de lata en aceite en un bocata con pimientos rojos también quitan el hipo. 

Y no hace falta hablar de las propiedades que tienen, las sardinas, pescado azul pata negra. 

INGREDIENTES
1/2 Kg de sardinas. 
Zumo de 3 o 4 limones. 
Sal gorda. 
Romero fresco o cualquier otra aromática  que os guste. 
Aceite de oliva virgen extra. 

En un bol profundo ponemos el zumo de los limones, medio vaso de agua fría, y un puñado de sal gorda. Una vez disuelta esta, ponemos las ramitas de Romero. 
Mientras dejamos que el Romero suelte sus aromas en el limón limpiamos las sardinas. Lo ideal es comprárselas al pescadero de confianza y pedirle que además de vaciar las tripas y quitar la cabeza nos quite la espina central. Pero lo más habitual es que sólo nos vacíen las tripas y nos toque hacer el resto. Es pesado pero no tiene ninguna complicación. Les quitamos la cabeza y desde la cola separamos con un dedo la espina de la carne y cuando tengamos como 1/2 cm a 1 cm separado sujetamos la espina con 2 dedos y con la otra mano apoyamos en la tabla la sardina y vamos tirando de la espina. Es más difícil explicarlo que hacerlo, pero prometo grabar un video la próxima vez que lo haga y lo pongo en el blog. 

Una vez separados los lomos y limpios se van introduciendo en el limón. 

La gran pregunta ¿Cuanto tiempo las dejamos marinando?. Pues depende de varios factores. En primer lugar de como te gusten más, a mi personalmente me gustan "cruditas", con 3 o 4 horas suficiente para que tomen sabor y queden blanditas por dentro, pero a mis hijos les gustan bien hechas y las que veis en la foto las he dejado 8 horas en la nevera. 


Una vez pasado el tiempo deseado sólo nos queda sacarlas del limón y presentarlas. 

En este caso nos las comimos de la manera más sencilla, puestas en un plato y con aceite de oliva virgen extra por encima, pero hay otras dos formas en las que las presento a veces, sobre todo si tengo invitados. No tengo fotos de estas presentaciones, pero son sencillas. 

Una es en tostas con pan tostado, chorrito de aceite un triángulo de queso (puedes ponerle desde un queso fresco hasta un manchego curado, esta es la opción que más me gusta). Encima del queso ponemos la sardina y le ponemos ralladura de limosn por encima. 

Y otra opción es sobre un pan tostado muy finito colocamos una pequeña cantidad de mayonesa, la sardina y por encima unas huevas de caviar, yo siempre uso sucedáneo, pero con auténtico debe estar de muerte. 

Ahora que las sardinas están baratísimas, aprovechar y probarla. 

 "sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían"